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sábado, 2 de junio de 2012



ACOSO ELECTORAL

Me perseguían por todos lados, al llegar a mi casa, al salir a la calle, llamaban a mi teléfono, me enviaban mensajes por celular. Si prendía la televisión, ahí estaban y no digamos el radio. ¡Ya no quería saber de ellos, pero no dejaban de acosarme!
No, no es ninguna película de terror, es lo que pasa ahora en México con las elecciones. Yo le llamo acoso electoral. 
Dice la RAE que acosar es perseguir, apremiar, importunar a alguien con molestias o requerimientos. Así que nadie puede decirme que esto no es acoso electoral. Y tampoco pueden argumentar que es para que estemos informados; no tengo un dato fundamentado en estadísticas pero me atrevo a decir que por lo menos la mitad de lo que vemos y escuchamos son anuncios de candidatos tirándole a los otros candidatos o defendiéndose de los ataques que les hacen. Poniendo canciones gruperas (¡de verdad!) y pegajosas para cierto nicho de votantes y manipulando el voto con mensajes que parecen un lavado de cerebro ordenándonos votar por uno u otro candidato.
Los partidos y los candidatos nos faltan al respeto al considerarnos poco pensantes con anuncios que de verdad dan pena por la manera en que buscan el voto de la ciudadanía.
¿Por qué no ponemos los ciudadanos un alto? Esta manera de promover el voto de los partidos, se parece más a la vieja manera de hacer política que a otra cosa y lo peor es que no hacemos mucho por cambiarlo. Soportamos estoicamente la avalancha de anuncios. Nos dejamos acosar.
¿Será que podemos denunciar esto en la FEPADE? 
Menos anuncios pero más sustanciosos, menos tirarse entre candidatos y más propuestas de nación. El día que se vea continuidad  - aunque gobiernen partidos diferentes - porque todos sin importar la ideología partidista queremos un país mejor, estaremos escribiendo otra historia para el país. ¿Ustedes qué opinan? Me encantaría leer sus comentarios.
¡Buen fin de semana!

martes, 8 de mayo de 2012


"Los límites de mi lenguaje, son los límites de mi mundo Ludwig Wittgenstein 
 ¡Qué cierta es esta frase!

El buen manejo del lenguaje nos permite penetrar en diferentes mundos, comprenderlos y hacerlos nuestros.
Leer, jugar con las palabras, decir lo mismo pero de distintas formas, encontrar la relación que guardan unas con otras.
Sabernos expresar, comunicar nuestras ideas, entender el sentido de lo que otros nos transmiten. Todo ello forma parte de las competencias comunicativas que hoy por hoy, son cruciales en la formación académica. Me atrevo a decir que un buen manejo del lenguaje es la puerta al buen aprendizaje de una disciplina.  No es que sea malo para la física - por ejemplo - sino que en realidad no entiende lo que lee. Si mejoraran nuestras habilidades comunicativas: escuchar, hablar, leer y escribir, mejoraría nuestro rendimiento académico.
¿Por qué en nuestro país se lee tan poco?
Poder jugar con las palabras, apropiándonos de ellas, cambiándoles el significado según el tono de la voz, agregándoles signos de puntuación que cambian el sentido de lo que queremos decir…

En mi familia nos gusta jugar con las palabras. Mis hermanos y yo hacemos bromas similares -bobas y simplonas- que nos hacen reir mucho. Mis hijos y mis sobrinos cuando nos escuchan generalmente ponen los ojos en blanco, suspiran y dicen: "Eso es muy Castañedesco".
Sus juegos de palabras son similares -aunque lo negarían rotundamente-, las nuestras nunca son tan buenas como las de ellos (¡ja, ja, eso creen!).
Un ejemplo es buscar marcas de productos, cosas específicas, adjetivos calificativos con los que podamos dirigirnos a otro preguntando ¿Quieres...? y añadiendo el producto y su marca o la cosa y su adjetivo pero haciendo una pausa entre la primera y la segunda.  Por ejemplo:
¿Quieres cerveza, Indio?
¿Me pasas el nopal, baboso?
Ahí les va algunas de ellas de la larga lista que se nos ha ocurrido (y muchas veces olvidado), se vale -y me encantaría- oir ideas nuevas:
  • Queso, Gouda
  • Café, negro
  • Sopa, aguada
  • Sierra, gorda
  • Fuego, lento
  • Ropa, vieja
  • Arroz, salvaje
  • Frijoles, negros
Y aquellos que somos muy verbales ¿qué tal cuando las palabras ya no son suficientes? ¡En el aprieto que nos metemos!
Saludos

viernes, 20 de abril de 2012

CARTA AL MAESTRO QUE PERDIÓ SU LIBERTAD


Querido maestro:

                Aunque no lo creas, me siento un poco angustiada al escribir esta carta para expresarte mi preocupación por ti,  pues quizá tú todavía no te has percatado de lo que te sucede. Y ¿cómo puede uno actuar en consecuencia, cuando aun no sabe sobre qué debe actuar? Hoy por la mañana me encontré a tu libertad paseando por la calle como si nada.  La vi y me dio rabia de que anduviera tan campante. Inmediatamente me viniste a la mente en tu aula, malhumorado y cansado; fue entonces cuando pensé "¡no es justo!, pudo haberlo evitado".
¿Por qué la dejaste ir? Ya no será lo mismo en tu salón de clase, adiós a la cátedra interesante, amena, que representaba un reto. Lo que tus alumnos verán en el aula, será el tedio, el cansancio, el enojo y ¿sabes qué? Posiblemente la libertad de cada uno de tus estudiantes decida irse también de ahí... ¡Oh no! ¡Eso sí que sería un caos! ¿Te imaginas un recinto donde el aprendizaje se da a fuerzas? Puede ser terrible.

                ¿Cómo pudiste ser tan descuidado? Tu libertad estaba ahí contigo, pero pocas veces le hacías caso. Estabas más preocupado por terminar el programa, por lo apretado de las quincenas, por la visita del inspector, por las reuniones del sindicato... tu vida se convirtió en una queja continua, en algo pesado que había que vivir "¿por qué a mi?" Te preguntabas continuamente y ahí fiel y calladamente estaba la libertad, esperando a que la usaras, a que te decidieras a cambiar tu actitud, tu visión de la vida.  Tú nunca te diste cuenta de ello. 

Piensas que eres libre porque vives en un país, en el cual no es necesario pedir permiso para transitar, crees que eres libre porque ahora ya de adulto, no necesitas pedir permiso para actuar.  Por eso tu libertad se sintió desplazada, que no la tomabas en cuenta.  Hoy por la mañana, escuché que le decía a la libertad de otro individuo que­ - por lo visto-, también había escapado: "pensaba que yo estaba en todo lo de afuera, cuando en realidad me encontraba dentro de él"
               
Negar la libertad es negar la propia naturaleza humana.  En varias ocasiones te he oído  decir -contradiciéndote- que la libertad no existe, "patrañas del gobierno" ¾ has expresado, "nos hacen creer que somos libres pero en realidad es puro cuento, estamos atados a todo y a todos"(a la libertad no le gustan las ambigüedades, quizá por eso huyó de ti). Esa misma actitud la has transmitido a tus alumnos quienes piensan que la libertad es hacer lo que a uno se le da la gana y aprovechan cualquier momento en que tú sales del aula para armar un relajo enorme "¡somos libres, somos libres!" gritan, para callarse sus palabras y sentarse apresuradamente en cuanto ven que te acercas.  Otras veces llegas al salón de clase como si estuvieras arrastrando largas cadenas que te apresan, ¿cómo puedes transmitir alegría por aprender cuando parece que la vida te pesa y que lo último que quisieras hacer es darles clase? Muchas veces te he imaginado hablándoles de la libertad de cultos, ideas, expresión, etc. y veo la cara de tus pupilos incrédula y con una sonrisa sarcástica casi imperceptible.  Seguramente piensan que tu actitud no expresa lo que tus palabras dicen "¿Cuál será la verdad? -han de cuestionarse, ¿existirá la libertad como lo dicen los libros? Y si es así ¿dónde está? o más bien es como un chiste como bien lo expresa el profe (y que conste que tú no has dicho nada al respecto).
               
Negar la libertad, es negar la posibilidad de educarnos, Todo proceso educativo es intencional. Hay intención en el maestro y en el alumno; ambos, haciendo uso de su libertad, están dispuesto a dar y a recibir para ser mejores. La educación sólo puede ser posible porque el hombre es un ser perfectible, día a día puede subir un escalón más en el camino de la realización personal, aunque para ello debe elegir querer ser mejor.  Y aquí está el problema: no lo elegimos, ¿será que somos tan ciegos o tan ignorantes que no nos damos cuenta que -como dice Amado Nervo- "somos arquitectos de nuestro propio destino"? Cuando somos pequeños, son nuestros padres y más adelante nuestros maestros los que nos acompañan y nos orientan para que podamos descubrir lo valioso, posible y significativo de cada momento y de cada contenido a aprender para que nosotros optemos libremente por ello.  También son nuestros papás y profesores los que nos ayudan a crear espacios de libertad para que aprendamos a elegir, si no lo hacemos nuestra libertad empieza a engordar por falta de ejercicio (¡la tuya se veía tan gorda y pesada!)  De la mano nuestros educadores nos llevan por el camino de la deliberación, es decir, nos enseñan a usar nuestra inteligencia y a poner a trabajar a nuestra voluntad.  La primera para que conozcamos y busquemos la verdad; la segunda para que de lo que ya conoce se incline por lo que es bueno para ella y lo elija.
               
Elegir implica renunciar, puesto que no se pueden escoger todas las opciones (por naturaleza también somos limitados) al momento en que elegimos un bien estamos renunciando a los otros, así que también debemos aprender a que en la vida no podemos tenerlo todo. Tu libertad comentó esta mañana con su amiga que además de maestro, quieres ser líder sindical, vendedor de "Amway", profesor particular, instructor de manejo... y creo que le escuché decir algo así como ajonjolí de todos los moles, que no tiene tiempo para abarcar todo.
               
Elegir es responder, quiere decir que si ya escogí un bien, ahora respondo a mi elección, asumo las consecuencias de ello, me vuelvo responsable, me comprometo. ¿Recuerdas tu época de estudiante en la Normal? Parecía que te comerías al mundo.  Tu familia te decía que esta profesión era pesada y poco reconocida, pero tú parecías verdaderamente comprometido y decías que el sacrificio valía la pena si podías dejar en el alma de cada uno de tus alumnos, la semilla del saber y la superación. ¡Qué tiempos aquéllos!
               
Elegimos aun en las cosas que no elegimos de antemano," ¡está loca!" ¾dirás.  Pero no, permíteme explicarte.  Aunque hay muchos momentos en nuestra vida en los que tenemos que tomar una decisión, también hay otras situaciones que no elegimos, como la familia que nos toca, la escuela a la que asistimos (generalmente son nuestros padres los que eligen por nosotros), asistir a reuniones o juntas de trabajo... hacemos obligados muchas cosas, pero ¿qué crees? Aun en esos momentos, podemos ejercer nuestra libertad y decidir la actitud que tomaremos frente a estos hechos (a tu libertad es el tipo de elecciones que más le gusta hacer) y, si estas elecciones son positivas terminaremos siendo mejores cada día.
               
Podemos entonces cada mañana elegir la actitud que tendremos ante nuestro trabajo, nuestra familia, nuestras obligaciones diarias.  Elegir ante lo agradable, no tiene chiste, pero elegir asumir una actitud positiva  ante situaciones desagradables es lo que nos hace crecer como personas.

Pero ya no te detengo, ¡corre a buscar tu libertad!  Puede estar en cualquier parte. A la muy tramposa ¡le encanta jugar a las escondidas!  Puede que te haga sufrir un poco para que en algún momento pienses que la has perdido para siempre.  Pero si te esfuerzas, lograrás encontrarla.  Quizá ya regresó a tu interior y sólo espera a que te des cuenta para que, con una fuerte carcajada, irrumpa en tu vida como el mejor de los regalos                                                                                                                                                                               ADRIANA

miércoles, 18 de abril de 2012

¡Bienvenidos!

Finalmente me he decidido.
Llevaba varios meses dándole vuelta al asunto.
¿Por qué no? Me decía.
¿Seré constante? Me cuestionaba
¿Me leerá alguien?
Pero ahora, en este momento, impulsivamente dije ¡Va! hagámoslo.
El blog sobre todo es para ti, para expresar tus ideas, lo que eres, lo que quieres. Y si tienes la suerte de que a alguien le interese conocerte pues ¡maravilloso!
Así que comienzo este viaje con mucha emoción, mucho entusiasmo y la cosquillita de ir plasmando parte de mi jornada de vida en este espacio y compartirlo con ustedes.
¡Ya está!